BMW G650GS

- El Alma de las Motorrad -

2011 – B.M.W Motorrad G650-GS

Siempre he pensado que las motos BMW tienen alma; de niño leía un artículo sobre motos, y en la fotografía aparecía un hombre en sus cuarenta, sentado sobre una moto BMW en plena década de los 80, sonriendo frente a la cámara. Era una sonrisa de satisfacción  –-Si tuviera la oportunidad, compraría una–  pensé.

Cumplí cuarenta años, y compré mi amada moto BMW.

Perseguí esta moto por cinco años: Suponía, era perfecta para mí. Quería una moto en la que pudiera viajar con mi esposa. Ir a nuevos lugares. Conocer nuevos sitios. Quería que tuviera el tamaño suficiente para ir sentado cómodamente, pero a la vez, no quería una moto tan grande y pesada que no fuera maniobrable en ciudad. El día de entrega de mi G650GS en el concesionario, con tan solo verla, (recuerdo ese momento intensamente) comencé a desarrollar una relación muy profunda. Una relación que con los años ha ido creciendo. ¿Puede tenerse este tipo de relación con un objeto inerte?  En esta introducción intentaré demostrar que así es.

Siendo aficionado a los automóviles desde niño, el aproximamiento, y la experiencia con las motos es completamente diferente; ir en sólo dos ruedas, la sensación del viento, los olores, el sonido del motor, negociar las curvas; viajar y llegar a nuevos lugares. Incluso en ciudad, la experiencia es otra. Han sido muchos años de aprendizaje; años de ir creando un vínculo. Nuestra base es el respeto: Todavía me ocurre que cuando desciendo al garaje, y enciendo el motor, siento ese “miedo” que es a la vez, es ese amor a la vida; algo que amo, me llena y me hace feliz, pero a la vez, algo que implica un riesgo; debo entonces mediante el respeto y el vínculo que he desarrollado con mi moto, entenderlo, asimilarlo y sobre todo, minimizarlo al máximo: Me pongo el traje, las protecciones y el casco Bell; esto es todo un ritual. Me subo luego en mi moto BMW, con mucho cuidado y vuelvo a sentir paz. Inserto la primera marcha con el típico sonido, ese clásico “clonk” y el motor de 652cc me empuja rumbo a los primeros rayos del sol, que iluminan el final del túnel, al tiempo que voy saliendo del garage.

Primera marcha, segunda, tercera; el motor va tomando temperatura y poco a poco voy aumentando la velocidad. Voy con cuidado: Mis llantas Michelin Anakee Wild tienen sorprendentemente un gran agarre en el suelo seco, pero aún no han tomado temperatura, y en efecto la mañana es soleada pero fría. El paisaje que rodea mi casa queda atrás. En esta moto no es necesario apurar las marchas. Justamente por eso elegí este modelo. Es como un tractor: Desde abajo, hay grandes dósis de torque, esto me permite salir rápido de cualquier curva, aún si llego muy bajo de vueltas. Esta es una característica de las motos BMW clásicas. Para mi estilo de pilotaje, es la moto ideal. Voy en ella a mi rítmo; el rítmo ideal, para difrutar ese viaje.

Si el alma constituye el principio vital del hombre, la experiencia constituye entonces una necesidad primaria; siendo así, el alma de mi BMW G650 GS, es convertir cada viaje, en una experiencia única…